Historia del Club

El Club Deportivo Fútbol Tres Cantos nace en el año 2005, fruto de la fusión de dos entidades (C.D. Tres Cantos Balompié y C.D. Embarcaciones) que, durante varios años, compartieron con ilusión el papel que les tocó jugar, inmersos en la vorágine del mundo futbolístico. Dos clubes con una gran representatividad en las categorías inferiores, y escaso bagaje en las superiores.

Apostando por el fútbol desde la década de los 90

Ambos iniciaron sus proyectos a mediados de la década de los 90 (1995 C.D. Embarcaciones; 1997 C.D. Tres Cantos Balompié), cuando ya se empezaba a gestar la idea de un club único para Tres Cantos. Las disputas de los dos grandes de la ciudad (C.D. Tres Cantos y C.D. Tornado Tres Cantos), eran la asignatura más difícil de superar, haciendo que sus respectivos presidentes dudaran de la viabilidad de los equipos.

Sin embargo, pronto empezarían a tomar responsabilidad como clubes importantes en la temporada 2000-2001: el C.D. Tres Cantos Balompié asciende a segunda regional dando así su primer gran paso, que sumado a una gran plantilla en aumento, presagiaban su auge. Empiezan a crecer a una velocidad vertiginosa, sumando ya 220 alumnos en su escuela y 300 jugadores federados en el año 2004, contando también con juveniles y aficionados, convirtiéndose así en la escuela más numerosa de nuestra localidad.

Mientras el C.D. Tornado Tres Cantos y el Pegaso T.C. pelean en tercera división, el primer equipo del C.D. Tres Cantos Balompié se queda a las puertas del ascenso a Primera Regional, lo que supone un disgusto mayúsculo que se vio recompensado al final de temporada, con la fusión de ambos clubes. Esto supone algo inédito en nuestra ciudad, ya que ambos consiguen casar lo que los políticos, pese a sus intentonas, no pudieron hacer con el C.D. Tornado Tres Cantos y el Pegaso T.C.

 

El engranaje de una máquina perfecta

La unión de ambos clubes en la temporada 2005-2006 supone ponerse a la cabeza frente al resto de equipos de la localidad, alcanzando casi el 50% de los practicantes de este deporte: los 320 alumnos inscritos en nuestra escuela contrastan los 180 del Tornado, los 100 del Pegaso y los 60 del Islas.

Por otro lado, deportivamente se consiguen triunfos realmente importantes, como el ascenso de categoría de los equipos: Aficionado “A” a Primera Regional; el Juvenil “A” a Preferente; el Cadete “A” a Primera Regional; el Cadete “C” a Segunda regional; y por último, el Infantil “A” a la Primera División Autonómica. Todo ello sumado a los títulos conseguidos por el Aficionado “A”, Juvenil “A”, Infantil “A” y Benjamín “A”. Un año perfecto que demostraba que ambos clubes habían engranado como una máquina perfecta. 

 Pero al año siguiente las desgracias se hacen eco en nuestro club, convirtiéndose en un calvario para toda la organización: primero, con el derrumbe del Campo de La Luz, siguiendo con el asedio de nuestro Concejal de Deportes por eliminar a nuestro equipo. Fue tal el desgaste que terminamos pidiendo la hora, deseando que la temporada terminase lo antes posible. 

Entre tanta desdicha, si hubo algo que dio un poco de esperanza, fue el acuerdo de la cesión de instalaciones: tras varios años hacinados en el Campo de La Luz, se consigue espacio suficiente para que La Luz y Foresta “C” se unan en un acuerdo, pese a la oposición de los diferentes estamentos y clubes.

En la temporada 2007-2008 los problemas vuelven a florecer: la comunicación de que había que abandonar el Campo de La Luz sentó como un jarro de agua fría. Nos quitaban nuestro hogar y no podíamos seguir con el proyecto. Pegaso y Tornado acaparaban los mejores horarios y espacios.

Detrás de esta decisión había un objetivo claro: hacinar a todos los clubes en los campos de Foresta, restando horas de entrenamiento, cortando así su crecimiento y favoreciendo que una empresa privada gestionara la “Escuela de Fútbol Municipal”, en una decisión unilateral, con ánimo de servir a nuestra competencia desleal. En la siguiente temporada continuaron los recortes en convenios y subvenciones. Amparados en la crisis económica superamos momentos difíciles, logrando salir de forma airosa.

Sin embargo, nuestro club, en Asamblea Extraordinaria, aprueba la fusión con el C.D. La Paz, consiguiendo para el primer equipo una plaza en la categoría Preferente. ¡Nuestro primer referente!

Finalmente, en la temporada 2009-2010 llegó el declive para los dos grandes de nuestra ciudad: Tornado, primero; y Pegaso después, sucumbieron a la crisis y desaparecieron. Nuestro club se convierte así en el primer club de la ciudad, gracias a la gestión llevada a cabo por la Junta Directiva dirigida por D. Manuel Parra.

Era una momento clave: la oportunidad magnífica para que todo el fútbol tricantino estuviera unido, y nuestro club se convirtiera en un icono futbolístico de la localidad y la zona norte de Madrid, pese a las maniobras en contra.

La principal vino desde el propio Ayuntamiento que, junto a la Concejalía y Gerencia de Deportes, utilizaron al C.D. Islas: tan solo bastaba con contar con alguno de los padres de los jugadores del denostado Pegado, actuales directivos del Unión Deportiva Tres Cantos. Querían impedir conseguir la unificación que, a nuestra manera de ver, era la forma de recoger el testigo como club de referencia de la ciudad, no solo por el número de jugadores, sino por las categorías que ostentaban. Se mantienen las buenas relaciones con el C.D. Islas, dirigido por D. José María Castro, ambos reivindicando posiciones comunes e intereses compartidos.

Era una momento clave: la oportunidad magnífica para que todo el fútbol tricantino estuviera unido, y nuestro club se convirtiera en un icono futbolístico de la localidad y la zona norte de Madrid, pese a las maniobras en contra.

La principal vino desde el propio Ayuntamiento que, junto a la Concejalía y Gerencia de Deportes, utilizaron al C.D. Islas: tan solo bastaba con contar con alguno de los padres de los jugadores del denostado Pegado, actuales directivos del Unión Deportiva Tres Cantos. Querían impedir conseguir la unificación que, a nuestra manera de ver, era la forma de recoger el testigo como club de referencia de la ciudad, no solo por el número de jugadores, sino por las categorías que ostentaban. Se mantienen las buenas relaciones con el C.D. Islas, dirigido por D. José María Castro, ambos reivindicando posiciones comunes e intereses compartidos.

 

 

 

Una merecida recompensa

Un año más tarde, el primer equipo desciende de categoría y vuelven los problemas: el asedio de una nueva directiva del club vecino no se hace esperar. Ante la negativa del nuevo presidente del extinto C.D. Islas a colaborar, nuestro club decide hacer las reivindicaciones oportunas por su cuenta. Mientras, el club vecino se posiciona al lado del Concejal, que le necesita para crecer sin inconvenientes. Una estrategia equivocada, a tenor de los intereses de ambos clubes.

Un equipo plagado de jóvenes canteranos y un inicio de competición complicado nos pone difícil conservar la categoría. El descenso se consuma en la última jornada, en un partido a vida o muerte contra el C.D. Canillas, donde no bastó el empate a uno.

Un año más tarde (2012) la presión del club vecino se acrecienta, ya que consiguen el ascenso de su equipo femenino. Quieren sacarnos, a toda costa, de Foresta, consiguiendo únicamente provocar una serie de inconvenientes en nuestro Club, sumado a la pasividad de la Concejalía de Deportes.

Todo cambia cuando a final de temporada nuestro primer equipo consigue un nuevo ascenso y, con ello, el retorno a Preferente, tras una primera vuelta complicada. Meses de trabajo creando una buena base y un gran bloque consiguen que la escuela y equipos de base consigan numerosos ascensos. El más destacable fue el del Cadete “A”, subiendo a categoría máxima. El objetivo estaba cada vez más cerca, y por fin se podría situar al club en su lugar correspondiente: la élite del fútbol de nuestra Comunidad.

Paralelamente, renace la idea de formar una fundación dirigida por clubes deportivos de toda clase. Trabajar juntos era el proyecto a realizar, con el deseo de formar un ente capaz de ofrecer a la sociedad un instrumento de colaboración con el deporte local. El equipo de gobierno del Ayuntamiento no acogió bien la idea que se venía gestando desde hace años: lo entendieron como una competencia a la labor de la Concejalía de Deportes, lo que fue un error mayúsculo, ya que solo se pretendía fortalecer el deporte tricantino. La temporada termina con el Primer Equipo al borde de ascender a Tercera División Nacional, quedándose a las puertas tras un gran año.

Comienza una nueva etapa en 2015 para nuestro club. Por fin, con motivo de las elecciones municipales de mayo, surge el relevo en la Concejalía de Deportes y, con ellos, comienzan nuevas formas de gestión. Ese año, D. Manuel Parra, Presidente del club, pide un breve descanso para recapacitar y ordenar su vida personal. Su participación política le hace pensar en su relevo, pero tras un año de tanteo, decide volver.

Las Escuelas Deportivas Municipales salen a concurso y el Tres Cantos C.D.F., con un amplio margen, gana y pasa a gestionarlas por méritos propios. Con la tranquilidad puesta en los órganos de gestión municipal, el club crece en valor y el trabajo realizado en los últimos años consigue una estabilidad que pronto daría sus frutos: en la temporada 2016-2017, de la mano de Javier García, el Primer Equipo asciende a Tercera División Nacional. Los esfuerzos de gestión, económicos y deportivos se unieron para lograr lo que era una gran ilusión compartida por todos.

El club solicita la concesión de la cafetería para su sede social y, en un acto de apoyo inequívoco por parte del Ayuntamiento, se consigue firmar un acuerdo.El acuerdo se propone a los dos clubes de la ciudad, pero ocurre algo insólito y difícil de creer: lo que debía ser una alegría para todos, incluso para nuestros vecinos del Club Unión Tres Cantos, se convierte en una campaña de desprestigio, en particular hacia nuestro presidente.

En la pasada temporada 2017-2018, con un equipo en Tercera División Nacional compitiendo con gran ilusión, las ayudas no llegan y el esfuerzo económico es sobrehumano para un club con nuestras capacidades.

Nuestro presidente solicita una reunión con los responsables de todos los partidos políticos, y les expone las dificultades para gestionar la categoría, solicitando una ayuda extraordinaria que ya obtuvieron otros clubes en el pasado (si mal no recordamos, el Pegaso tuvo 90.000€ por temporada; el Tornado, una multinacional sustentando el gasto total del club; pese a todo, ambos desaparecieron).

Con nuestra petición solo solicitamos algo de reconocimiento y, lógicamente, una ayuda que nos diera mayor solidez económica, algo viable para un municipio como l nuestro. Pero esa ayuda no ha llegado.

Será difícil mantener la categoría y, con ello, la ilusión de los jóvenes tricantinos que practican nuestro deporte. Algunos de ellos ya sueñan con jugar en equipos de élite. Por la ilusión de nuestros jóvenes, el prestigio de nuestra ciudad y del club, por su repercusión en los medios, por la formación de las promesas… Creemos que ha merecido la pena todo el esfuerzo realizado.

 

 

Gracias a todos los que contribuyeron a forjar esta ilusión, hoy consumada en forma de ascenso a Tercera División Nacional.

 

La historia continúa…